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Educaciones, Infancias y Juventudes: Desigualdades, desafíos a las democracias, memorias y re-existencias en educación


Latinoamérica, continente de desigualdad, está viviendo un momento histórico complejo, en el que el neoliberalismo y el neoconservadurismo se profundizan en los países que ya aplicaban sus recetas y se fortalecen de la mano de procesos electorales y golpes “parlamentarios” en otros países. Nos atraviesa una nueva correlación de fuerzas en la que hay espacio para la desestabilización de procesos democráticos y retroceden los consensos en favor de la igualdad y la ampliación de derechos. Los medios de comunicación y la judicialización ejercen un papel central en el cambio de los contextos locales y se reconfigura el escenario político latinoamericano.

Las persistencias y resistencias de algunos países como Bolivia y Cuba, de los movimientos sociales, de los trabajadores que se quedan sin trabajo y de los que ven diluirse sus salarios, de los educadores que defienden el derecho a la educación, de la ardua construcción de procesos de paz como el de Colombia, etc., nos colocan ante la posibilidad de comprender que tenemos retos de reflexión y de acción. Las democracias están desafiadas y tenemos mucho por hacer, por defender y por transformar. 

Las infancias y las juventudes están en el núcleo de estos procesos. Quedan especialmente expuestas al aumento de la desigualdad, al empobrecimiento, a la desaparición de sus derechos, entre ellos el derecho a la educación, que se diluye y difumina en pos de diversas formas de privatización.

En los contextos descriptos, muchos gobiernos latinoamericanos banalizan los procesos educativos, la formación docente inicial y continua, diluyen convenciones colectivas de trabajo y desestiman de este modo el trabajo docente; bajan e incumplen presupuestos, gerencializan la dirección y administración de los sistemas educativos, dando cuenta de que para ellos se trata de negocios o mercancías, buscan cambiar las leyes que consideran a la educación un derecho. Desarrollan múltiples modos de privatizar lo educativo por vía de la contratación, la flexibilización, el culto a la meritocracia y el ingreso de las corporaciones a lo que ellos consideran el mercado de la educación. 

Mientras tanto los sindicatos buscan modos de pelear por los derechos de los docentes, por sostener las concepciones de la educación como derecho de los estudiantes. Los docentes resisten también en las escuelas, con luchas específicas, pero muchos de ellos también construyendo pedagogías vinculadas a la educación popular en las instituciones, desarrollando praxis pedagógicas reflexivas, críticas, con los niños, los jóvenes y sus saberes. Muchos de los docentes traen a las escuelas aprendizajes sobre la educación hechos en los territorios y en las organizaciones sociales. Los sistemas educativos y las escuelas están interpelados por estas tensiones: desigualdades, pobreza, y desempleo en las familias, docentes subestimados (maestros y directivos), escuelas desequipadas, luchas sindicales y apuestas por otras enseñanzas y otros aprendizajes, hegemonías contra los derechos y contra lo popular. A esto hay que agregar la estandarización de parámetros de evaluación que no contempla la diversidad cultural de los aprendices, y responsabiliza a los docentes del supuesto fracaso de sus alumnos, reduciendo en esta operatoria la enseñanza a los contenidos evaluados. Todo este proceso de evaluaciones estandarizadas abona a la pérdida de identidad de las instituciones educativas y a la de la autonomía regional para las decisiones sobre la enseñanza pero produce información para “el mercado educativo”.

Los movimientos populares, las organizaciones territoriales y los colectivos juveniles vienen desarrollando experiencias de educación popular, en ocasiones supliendo el papel de un estado ausente, en otras por decisión de darle a la formación una orientación vinculada a la transformación, al logro de una mejor calidad de vida, a la recuperación de saberes y culturas. Desde diversos posicionamientos y concepciones de Educación Popular se vienen construyendo multiplicidad de prácticas y experiencias que son características de Latinoamérica y que recuperan la historia del continente y la potencia del pensamiento crítico. Desde este punto de vista, son muchas veces, de hecho, escenario de prácticas descolonizadoras.

La reflexión que se realiza desde estas experiencias y desde las del sistema educativo nos permiten construir en América Latina y el Caribe nuestra propia criticidad o nuestras pedagogías críticas. 

Los saberes que se encuentran en estos desarrollos o aquellos que habrá que buscar, nos tienen que permitir construir lo propio, lo nuestro, recuperar apuestas ancestrales por el buen vivir y abordar pedagogías descolonizadoras o decoloniales.

Las miradas a las desigualdades, las opresiones, las potencias y el poder nos tienen que permitir también retomar desde la diferencia y la pluralidad y aportar a la construcción de pedagogías feministas. 

Los centros académicos y universidades somos parte importante de este entramado reflexivo y de praxis, que mira las políticas, las instituciones, los sujetos, los ámbitos formativos que exceden lo escolar y la propia reflexión pedagógica, en una coyuntura continental tan compleja. La reflexión y la acción hoy requieren tomar dimensión de lo particular y lo continental, conocerse y debatirse. A esta tarea de presentación de propuestas, de debate y reflexión, convocamos desde el eje Educaciones, Infancias y Juventudes: Desigualdades, desafíos a las democracias, memorias y re-existencias en educación de la III Bienal Latinoamericana y Caribeña de Infancias y Juventudes: Desigualdades, desafíos a las democracias, memorias y re-existencias.