EJE INFANCIAS Y JUVENTUDES: CONTEXTOS, DERECHOS EMERGENTES Y DESAFÍOS PARA LA EDUCACIÓN Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS.

Frente a los niños, niñas y jóvenes se combinan hoy en América Latina y el Caribe acciones educativas, de protección, desarrollo e inclusión con vectores de creciente exclusión y segregación. Las dinámicas económicas y sociales están acompañadas de políticas públicas que muestran signos contradictorios frente a quienes comienzan su vida. Se nos plantea hoy, más que nunca, el reto de hacer lecturas desde nuevos referentes sobre nuestro contexto, para identificar las posibilidades de construcción de una sociedad plural y cultura democrática.

El momento histórico implica el abordaje de perspectivas críticas y propositivas sobre la educación, la construcción de paz y las políticas públicas de la región para cernir las realidades y experiencias sociopolíticas relacionadas con las infancias y las juventudes. Son necesarias nuevas preguntas y respuestas en torno a la vinculación entre los Estados y las organizaciones sociales y comunidad entre la gestión del conocimiento y las prácticas sociales que permitan la co-agencia de un mundo alternativo. Estos retos implican el reconocimiento de las voces y saberes de los niños y niñas, de las y los jóvenes, para desentrañar lo que está siendo hoy y lo que será mañana.

En la actualidad, en diferentes escenarios de América Latina es posible identificar cambios conceptuales relacionados con las infancias y las juventudes.  Dentro de las teorías sociales, referentes educativos y  estudios políticos contemporáneos se identifican análisis de rupturas y tensiones históricas asociadas a las nociones de infancias y juventudes. Una de ellas es la tensión entre la perspectiva universalista y homogeneizante frente a concepciones y prácticas guiadas por la diversidad y la complejidad.

Se evidencian discursos relacionados con la escuela y las familias que tienden a ser conservadores de sus raíces en los procesos de la modernidad nacidos de la colonización y la dictadura de los mercados, y también discursos alternativos y novedosos que subvierten las concepciones tradicionales sobre la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y han surgido en el seno de  movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales. Esta polifonía moviliza el cuestionamiento y la  búsqueda de comprensión de las diferentes construcciones sociales y conceptuales  de las infancias y juventudes que gravitan en el debate social, educativo y político en América Latina, como una apuesta por potenciar otros horizontes y esfuerzos renovados por hallar nuestra voz. Una voz nueva que evocando al pintor Oswaldo Guayasamín, es de tierra profunda germinando.

También  se reconoce que los cambios ocurridos en América Latina y el Caribe durante los últimos años en la estructura de los estados y las nuevas formas de movilización social desbordaron las políticas públicas preexistentes y produjeron una ampliación de derechos emergentes. Este proceso ha sido particularmente notorio en las dinámicas de las infancias y las juventudes. En este contexto,  la Región atraviesa por un período de transformación de los paradigmas que orientan la educación, la construcción de paz y las políticas públicas de infancia y juventud, mientras las movilizaciones juveniles, y en general los movimientos sociales han puesto en tensión las viejas concepciones de ciudadanía, construcción de paz  y el reconocimiento de derechos por parte de los estados.

Reconocer  que los niños, las niñas y jóvenes viven, agencian, piensan y significan la existencia de forma particular, implica reconocerlos como ciudadanos activos y como sujetos de enteridad y derechos que importan y valen por lo que son, demandan y contribuyen en el presente y no exclusivamente por lo que la sociedad aspira a que sean en el futuro. Comprender sus mundos, visiones y acciones permite transitar hacia la legitimación política y cultural de sus experiencias. Esta nueva perspectiva exige procesos de investigación, diseminación de conocimientos, educación y formación de políticas públicas que se ocupen de resignificar la relación entre niñez, juventud, educación, derechos y políticas  públicas y de la cultura, para el avance y la resignificación del sentido de lo humano,  la libertad, la construcción de paz y el desarrollo humano en América Latina y el Caribe. 

Las políticas desde los mundos subjetivos  propuestos por Lechner (2002), no se centran únicamente en estructuras formales e informales tales como gobiernos y las organizaciones y sus interrelaciones, sino en aquello que las personas piensan, creen y sienten sobre sus realidades, la paz , la educación, y los derechos. Consecuentemente, las políticas culturales retoman el campo simbólico de la política como “la trama invisible que subyace al comportamiento de los individuos” (Magre & Martínez, 1996, p. 266, en Botero, Salazar y Torres. 2008),  y se constituyen en un dispositivo de des-ocultamiento de la relación entre las nociones  de niñez y juventud. 

Las políticas culturales retoman diferentes ámbitos de actuación: el nivel micro institucional o escenarios de actuación de los actores y espectadores sociales, el mundo de la vida cotidiana en el cual se tejen las decisiones del día a día, el nivel macro institucional (en escenarios de formulación y ejecución de la política pública/ instancias públicas y privadas de control y regulación social que van desde el mundo formalizado de la política en los Estados Nacionales y transnacionales, hasta el mercado como institución reguladora) y el nivel meso institucional (mundo institucional formal/informal/no formal en el cual se construyen las reglas de juego y se materializan las formas de vida de los habitantes de contextos concretos; en este nivel aparecen las instituciones tradicionales como la escuela, la familia, las iglesias, los medios masivos de comunicación, encargadas de tramitar los derechos de la gente. 

Así mismo implica para las Políticas Educativas, una reflexión y postura crítica que permita generar nuevas formas de comprensión de la educación en los diferentes escenarios en los que acontece la vida de los niñas, niñas y jóvenes y la generación de valor público a través de la participación protagónica de todos los actores educativos. 

El énfasis de estudios sobre políticas culturales inspirados en los trabajos de desarrollo y post-desarrollo de Escobar (2005) cobran un norte de discusión en problemáticas contemporáneas como la antiglobalización, los nuevas redes de acción colectiva, la reconfiguración de pactos sociales, el nacimiento de los procesos de auto organización, la ruptura de jerarquías en las asociaciones espontáneas. Todas ellas se mueven en la tensión entre las políticas de pluralidad e igualdad, la universalidad y la focalización, la globalidad y la localidad, lo nacional y la transnacional.  

Según Boaventura de Sousa (2009), se requiere mantener la capacidad de espanto o sorpresa en una sociedad, cuando la novedad se transforma en rutina; mantener la capacidad de indignación cuando la brutalidad y la violencia están trivializadas; y preservar la capacidad del inconformismo cuando la posibilidad de fracaso es  alta, de tal modo que  el largo plazo  encuentre un lugar en nuestras teorías, y en la que se reconozca que la paciencia de la transformación histórica es mucho más grande que el ser humano.