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Primera Infancia: políticas y re-existencias


El Eje “Primera infancia: Políticas y Re-Existencias” de la III Bienal Latinoamericana y Caribeña de Infancias y Juventudes: Desigualdades, Desafíos a la Democracia, Memorias y Re-Existencias, busca generar una discusión renovada, entre las y los investigadores, gestores de las organizaciones sociales y decisores de política pública de Latinoamérica y el Caribe que vienen produciendo conocimientos y generando procesos de transformación e incidencia con y para los niños y niñas de la primera infancia, frente a las lecturas tradicionales en función de este grupo poblacional para ampliar los debates que han estado centrados de manera prioritaria en la fundamentación de la primera infancia como estadio crítico de desarrollo, como lo han mostrado las neurociencias y los estudios económicos, como soporte de las políticas públicas. Consideramos que si solo se incluyen los aportes de la neurociencia y los estudios económicos, se reduce la perspectiva a un enfoque neoliberal, por lo que es necesario dar argumentos desde la perspectiva de derechos y el reconocimiento de la primera infancia como una etapa con características y valor en sí misma en el ciclo vital. 

El Eje reconoce la importancia de los estudios e investigaciones que desde finales de los 90 han permitido dar un lugar significativo a la primera infancia, insertando el tema en las agendas académicas y de política pública de toda la región, y ha promovido procesos a favor del desarrollo de los niños y niñas desde sus primeros años. No obstante, el mantener en ciertas circunstancias una línea discursiva centrada en la importancia de la inversión de la primera infancia como momento crítico de desarrollo ha eclipsado otras dimensiones o aristas problemáticas, tales como los procesos relacionales y de agencia de los niños y niñas, entendida como aquella capacidad con la que cuentan ellos y ellas desde sus primeros años de vida para sobreponerse a las circunstancias adversas, para propiciar transformaciones en sus entornos de socialización, para re-existir desde el cuidado del otro, la otra y lo otro, desde el afecto, desde el juego, desde la exploración, desde el hacerse constantes preguntas frente a lo establecido y no re-producir patrones de relacionamiento instaurados en el mundo adulto, basados en la naturalización de la violencia y la supresión del otro diferente. Con esto no queremos asumir que este haya sido un énfasis exclusivo, por lo que esperamos que las ponencias permitan hacer un balance de las disciplinas y saberes que se encuentran presentes en las políticas Latinoamericanas y Caribeñas para la primera infancia, para identificar aportes y retos desde la academia y la investigación social. 

El Eje propone sus debates y acciones en términos de 4 temáticas centrales, en las cuales se analiza la primera infancia, en relación a las políticas públicas, concebida desde los modos que encuentran los niños y niñas desde sus primeros años de vida, junto con sus agentes socializadores, de re-existir creativamente y no re-producir patrones de relacionamiento basados en la inequidad, la exclusión y la violencia: 

En primera instancia, interesa la discusión centrada en las mismas políticas, los aprendizajes, retos y rumbos futuros de la respuesta social organizada (políticas públicas y acciones sociales) ante la primera infancia. El abordaje de la primera infancia desde una perspectiva de sujetos plenos de derechos, lo que eso representa en la política pública, y cómo esto se traduce en propuestas y acciones concretas que redunden en beneficio del desarrollo de la primera infancia. Será importante discutir el papel de la academia y de la investigación en las orientaciones y prácticas que se generan en el marco de las políticas públicas para la primera infancia. Es importante resaltar que el Eje se constituye en elemento fundamental para dar soporte y sustento a las políticas públicas que se adelanten, dar continuidad y sostenibilidad a las mismas, y nutrir con el conocimiento y la experiencia, la validez e importancia de la primera infancia para el desarrollo social del país. Para este propósito, interesa analizar la Reglamentación de la Ley de Primera Infancia, en términos de qué contiene y cómo la llevamos a la práctica, cómo alcanzamos la intersectorialidad e inclusión, con todos sus beneficios para cualquier niño colombiano. Es fundamental en este sentido, mantener debates frente a cómo asociamos las acciones del ICBF y los sectores sociales. 

De la discusión centrada en las políticas emerge en segunda instancia, el interés por la protección integral de la primera infancia, abordando aspectos como lo que significa hoy la dignidad como concepto que sustenta la perspectiva de derechos, entiendo que se propondrían reflexiones sobre lo que hay desarrollado y nuevas lecturas o relecturas desde perspectivas en las cuales se ha construido el discurso y las políticas públicas sobre primera infancia. 

En este sentido, el Eje contempla como acción clave, desde la perspectiva de la protección integral, insistir en el posicionamiento del niño y la niña como sujetos de derechos; y comprender la integralidad del desarrollo en la primera infancia, lo que implica superar la mirada dimensionista en la comprensión del desarrollo, potenciar el desarrollo de los niños y las niñas, empoderar y hacer movilización social frente a las nuevas comprensiones de niño y niña, entre otros procesos. Es así como, es fundamental comprender que es la dignidad del niño y la niña como sujetos y agentes la que orienta el debate de política pública. Lo importante es que podamos desde el Eje aportar y contribuir a generar transformaciones culturales, individuales y/o estructurales, que posibiliten ese desarrollo integral, el cual sin duda es una reflexión a lo estratégico. 

En tercera instancia interesan los debates alrededor de la movilización social en torno a la primera infancia, así como el empoderamiento de las familias. Es así como el Eje parte de una lectura sistémica, compleja e interaccional de la primera infancia que muestra la importancia de abordajes que conciban a los niños y niñas en sus contextos políticos, sociales, económicos y culturales, y las redes relacionales de las que hacen parte, que incluyen a sus familias, instituciones educativas, comunidades, los propios niños y niñas, y otros agentes socializadores. Desde el construccionismo social se invita a reconocer a los niños y niñas desde sus primeros años como sujetos de derechos que se construyen a partir de los procesos dialógicos y las relaciones en las que participan. En este sentido, las subjetividades y las identidades de los niños y niñas de la primera infancia se construyen en las relaciones sociales y culturales influenciadas por el lenguaje, las representaciones sociales y los imaginarios. Por ello adquieren especial relevancia, las construcciones, los sentidos, las interacciones y las prácticas, situadas en contextos y relaciones sociales amplias, como aquellas que se dan en las familias y en los entornos pedagógico-educativos. 

Un tema central para la política de primera infancia hoy en América Latina y en Colombia se refiere sin duda a la movilización de toda la sociedad y, de manera muy especial, al involucramiento, cualificación, movilización y potenciación de las familias, donde la familia y el conjunto de relaciones que allí se construyen basadas en el respeto, el afecto, los derechos y la inclusión, son elementos fundamentales en el desarrollo de los niños y niñas. Allí está posiblemente uno de nuestros mayores vacíos. En este sentido, el Eje propone propiciar diálogos que favorezcan buscar respuestas sobre cómo logramos que los padres de familia se informen, capaciten y apliquen lo que dicen las investigaciones; contemplando el gran desafío para preparar a la madre, y en términos generales a la familia, desde conocimientos acerca de la importancia del vínculo, la influencia de las primeras experiencias de afecto y comunicación desde el proceso de gestación, la trascendencia  de las experiencias familiares desde la gestación para lograr los aprendizajes significativos de los niños y las niñas; en síntesis, las implicaciones que tiene para las dinámicas familiares el que los niños y niñas sean sujetos de derechos. 

Por último, en cuarta instancia, se plantean retos a las concepciones sobre la primera infancia en las políticas e investigaciones sociales, que son percibidas como las de sujetos pasivos, objetos de intervención, para pensarlos como sujetos de agencia y re-existencia: sujetos políticos. Sobre este tema hay una trayectoria en la discusión general en el campo de infancia, pero pocos desarrollos en la primera infancia. 

Al partir de la importancia de las prácticas dialógicas que incluyen los múltiples lenguajes y modos de relacionamiento de la primera infancia, el Eje se posiciona de manera crítica frente a la construcción de conocimiento centrada en la vulneración de los derechos de los niños y niñas y en la intervención social y educativa y la incidencia en política que parte de la minusvalía de la primera infancia, desde lecturas del niño o niña como adulto en miniatura, receptor pasivo, sujeto sin voz o apuesta futura sin posibilidad presente. Las aproximaciones mencionadas limitan el relacionamiento con los niños y niñas desde sus primeros años, poniéndolos en lugar de receptores. Circunscribiendo el cuidado y la protección a procesos unidireccionales, desde la provisión del adulto, sin dar lugar a las tensiones, ejercicios de resistencia, agencia y re-existencia de los niños y niñas. Lo que delinea las intervenciones en la primera infancia, como procesos homogéneos, unívocos, sin visibilizar las contradicciones a las que cotidianamente nos enfrenta la tensión entre dependencia y agencia. 

Vale la pena señalar que aunque históricamente este ha sido el abordaje frente a los niños y niñas en sus primeros años de vida, en este sentido ha habido avances significativos en términos de política pública, como se hace evidente en la Ley de Desarrollo Integral a la Primera Infancia. Analizando las leyes de Primera Infancia en la región, cabe mencionar que las más avanzadas son las de Brasil y Colombia, por su propuesta basada en evidencia científica, la aspiración de atención integral, su propuesta de ciclo de vida, y la apuesta por procesos de inclusión, participación, intersectorialidad, entre otros. 

Este Eje tiene como propósito generar un espacio de discusión, acción y comprensión acerca de los niños y niñas de la primera infancia como sujetos plenos de derechos en devenir, en contextos diversos y propios de las culturas y costumbres, donde lo étnico, lo cultural debe considerarse para procesos de acompañamiento al desarrollo infantil; desde el carácter complejo, sistémico, relacional e interaccionista en el que suceden sus desarrollos y en los que se construyen sus subjetividades e identidades. Se busca también dar espacio a la reflexión frente al papel de los entornos y los actores, en particular, frente a la participación activa de los niños y niñas en la transformación de sus entornos relacionales; de ahí que se identifiquen sus potencias y potencialidades individuales y relacionales, en las que son fundamentales ellos mismos, sus familias y los entornos que habitan destacando su papel activo en el proceso de desarrollo, al reconocerse como sujetos políticos que interactúan y favorecen transformaciones con sus agentes relacionales (familias, agentes educativos, pares, agentes comunitarios, etc.). Así mismo, interesa propiciar debates en torno a la interacción de las políticas sociales que apoyan o no a las de la primera infancia en los distintos contextos Latinoamericanos, para desde allí identificar elementos y situaciones claves que permitan promover marcos éticos, estéticos y políticos distintos con niños y niñas desde el momento mismo de su nacimiento. 

En la base de la subjetividad política de la primera infancia, como una de las apuestas del Eje, se hace fundamental favorecer la autonomía y la confianza básica en los niños y niñas desde sus primeros años; el encuentro con otros, otras y los contextos mediante procesos de socialización política y acción conjunta; la creatividad y capacidad de asombro como alternativa de preguntarse frente a lo instituido y frente a lo novedoso; y la participación y la acción política de los niños y niñas y sus agentes relacionales en contextos sociales, políticos y culturales, permitiendo el agenciamiento y la re-existencia no solo de los niños y niñas, sino de sus familias y otros agentes relacionales.